4 Sep, 2012

Azulejos – Arte intemporal



AzulejosTanto gustó a los reyes de Portugal el efecto que producían los azulejos en la decoración de las edificaciones árabes, que no dudaron en traer, primero de Sevilla y posteriormente de Italia, azulejos diseñados para cubrir y adornar los edificios más significativos del país. Y tanto penetró en el alma de Portugal el lenguaje de este arte que pronto los azulejos fueron creados en tierras lusitanas y los grandes maestros no tardaron en expresar con ellos la idiosincrasia del pueblo portugués.

Hace ya más de cinco siglos que en la arquitectura de Portugal se usa el azulejo como elemento estético esencial y, como en las demás artes, en él pueden apreciarse los cambiantes temas y estilos que se suceden, es decir, la evolución técnica y espiritual que conlleva el paso del tiempo. El azulejo reviste de color y expresividad estancias, fachadas y patios; convierte conventos, palacios, jardines… en creaciones únicas. ¡Hasta el metro posee un ambiente singular! La tendencia artística actual ha designado también al azulejo para ser protagonista de los espacios públicos, sobre todo en grandes ciudades como Lisboa, donde es necesario cubrir el gris cemento con arte popular, reivindicativo y cargado de color.

Al visitar Portugal encontramos ejemplos representativos de diversas épocas, como el palacio de los Marqueses de Fronteira en Lisboa, del siglo XVII, ¡pero todo el país es un museo!, así lo corroboran el palacio de Buçaco o el monasterio de Alcobaça. Es más, solo hay que caminar por las calles de Sintra para admirar los nombres de estas escritos en adornados azulejos que recuerdan a la cerámica de Talavera con sus colores. Figuras geométricas, escenas populares y muy diferentes motivos alegran los numerosos palacios de esta hermosísima y misteriosa ciudad.

Todos los que deseen conocer estos cinco siglos de historia del arte portugués deben acercarse al Museo Nacional del Azulejo, instalado en un incomparable entorno, el precioso convento Madre de Deus fundado en Lisboa por la reina Leonor en el año 1509. El azulejo evoluciona con los tiempos y no tiene edad. Es un fiel acompañante intemporal que el alma de Portugal encontró.

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